María Paz Silva

P i n t u  r a  &  i l u  s t r  a c i ó n

 

 

Por Mateo Valderrama

 

 

“Después de varios años me reencuentro con la obra de María Paz Silva como quien se reencuentra con un recuerdo de infancia, un buen recuerdo. Su exposición “Historias Análogas” ahora en Ciudad de México, la redescubre en un momento de madurez, pero con una frescura inalterable. Sus melancólicas “mujercitas”; si, mujercitas como las del cuento nos revelan la juventud de su obra y de sus sentimientos.

Son quince años de oficio; una adolescente en el mundo del arte. La misma mocedad de las protagonistas de las imágenes que inventa María Paz que pareciera que a lo largo de los años fuera creciendo con sus personajes, sus coloridas jovencitas que miran una ciudad metafísica y silenciosa, que viven en habitaciones iluminadas, la de sus propios sueños, siempre acompañada de aves de buen augurio que solo revelan sus ganas de volar y recorrer el mundo.

Esa misma actitud vemos en sus ilustraciones y collages. Hay algo en el corazón de estas mujeres incluida la autora, que siempre quiere volar. Sellos postales, estampillas, bicicletas, mariposas transparentes, escaleras que suben a nubes que el viento lleva lejos, viajes a lugares remotos.

Su diestro y vibrante manejo del color y su racional uso del espacio gráfico que María Paz Silva diseña con trazo seguro develan una mirada moderna, por tanto utópica de sus narraciones gráficas que probablemente encuentren un eco muy sonoro en el espectador mexicano que verá en estos retratos la romántica actitud de la eterna añoranza.

Por ello, la obra de María de Paz Silva siempre promete, es una obra esperanzada como sus mujeres viajeras, como sus jovencitas determinadas y valientes. Una obra que siempre sale al encuentro de quien la observa y la disfruta.”